La declaración trimestral dejó de ser cuatro noches sin dormir.
Antes del Octa, la semana antes del 20 de abril era un suplicio. Tres profesionales picando datos del gestor a Excel, otro persiguiendo facturas por email. Tras el Octa, los modelos 303 salen pre-rellenados desde el gestor con prompts curados durante la formación. La revisión profesional sigue siendo humana. Lo que ya no es humano es el picado.